La decisión supone una intensificación de los esfuerzos de Bruselas para protegerse de lo que dice ser el 'dumping' de China debido a subvenciones estatales ilegales a estos fabricantes.
Bruselas acusa a la compañía de dañar la competencia por la forma de utilizar sus patentes esenciales de telefonía contra productos de Apple en Alemania.
En esta ocasión por sus prácticas en torno a Android, con la acusación de aprovechar su posición dominante en el mercado móvil para exigir la implantación de ciertas aplicaciones.
El Ejecutivo europeo afirma que no ha habido acuerdo ilegal entre las compañías para armonizar estándares tecnológicos en la oferta de nuevos servicios.
La compañía se enfrenta a una sentencia de la Audiencia Nacional que defiende el derecho al olvido y que el fabricante interpeló al Tribunal de Luxemburgo.
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