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Google y la privacidad: ¿para el usuario o los anunciantes?

google_logo_alargado // Foto Carlos Luna Flickr
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La unificación de las políticas de privacidad de los productos de Google ha despertado dos tipos de reacciones: los que celebran que todo vaya a ser más fácil y los que critican que es un movimiento hecho para los anunciantes.

El próximo 1 de marzo, si la Unión Europea no lo impide (que parece que no), entrará en vigor la nueva política de privacidad unificada de Google. La compañía lo ha presentado bajo la inocente intención de mejorar la experiencia de usuario y simplificar las cosas. Pero como cada vez que las palabras “Google” y “privacidad” se juntan en una noticia, especialmente si llevan el extra “cambios”, las sospechas y acusaciones no han tardado en aparecer. ¿Se trata de hacerlo todo más fácil para el usuario o para los anunciantes?

La teoría oficial de Google es que una cosa lleva a la otra: al tener todos esos datos juntos, la compañía podrá cruzarlos y obtener así mejor información sobre el usuario, mostrándole anuncios más relevantes. Al fin y al cabo, Google ya mostraba publicidad. Pero esta diferencia, según aseguran los detractores de los cambios, no hace más que hacer más atractivo al usuario para los anunciantes y es la verdadera razón por la que Google se ha animado a realizar esta simplificación.

La defensa de Google: todo es por y para el usuario

En el post en el que Alma Whitten, directora de Privacidad, Producto e Ingeniería de Google, presentaba los cambios, ya se cubría las espaldas. ¿Por qué han hecho estos cambios? Por muchas razones, como que a lo largo de los años habían acumulado más de 70 textos sobre privacidad para sus distintos productos. Pero, sobre todo, porque los gobiernos se lo han pedido. “Las autoridades de todo el mundo nos han estado pidiendo políticas de privacidad más cortas y sencillas”, dice Whitten. Además, es lo que ya hacen otros: “tener una política cubriendo muchos productos diferentes es ya algo bastante estándar en la web”.

Además, por supuesto, el usuario notará la diferencia, ya que no solo se trata de tener una política de privacidad más sencilla. La parte dos de los cambios es la que permite el cruce de datos entre todos esos productos de Google, de forma que se puedan crear nuevos servicios y mejorar los existentes. ¿Y si el móvil Android de un usuario pudiese acceder al Google Calendar, ver dónde y cuándo tiene una cita, ver dónde está ahora y ofrecerle una ruta para no llegar tarde? Eso y mucho más es lo que, dicen desde Google, se logrará gracias a esta novedad.

La acusación: Google sabe demasiado y ahora también los anunciantes

Que Google sabe demasiado acerca de los usuarios era algo que ya nadie dudaba, pero se ha hecho más evidente al poder verlo todo junto. El hecho de haberse autootorgado ahora el derecho a combinar todos esos datos que tenía repartidos por distintos productos con el objetivo de mejorar su oferta de publicidad ha hecho saltar todas las alarmas. Desde la Unión Europea, por ejemplo, han pedido a la compañía que retrase la implementación de las novedades para poder ir analizándolas en profundidad y asegurarse de que sí cumplen las leyes europeas.

La nueva ola de acusaciones ha provocado la publicación de un post en el blog de Política Pública de Google en el que se dedican a romper mitos sobre cómo enfocan la privacidad. En el post, en el que dejan claro que muchas de esas ideas han sido lanzadas por Microsoft, indican que no se han cambiado los controles de privacidad (se siguen podiendo editar igual), que lo que venden a los anunciantes son palabras clave y no datos personales y, sobre todo, que todos los cambios tienen como objetivo mejorar los servicios y no hacer a los usuarios más atractivos para los anunciantes.

Además, contestan directamente a las acusaciones de Redmond con un mito titulado “El enfoque sobre privacidad de Microsoft es mejor que el de Google”. En él, si bien dejan claro que no van a entrar en comparar quién es mejor, sí indican que “Microsoft no ha hecho ningún esfuerzo por la liberación de datos ni tiene un panel de control desde el que hacerlo todo”. Además, citan parte de la política de privacidad de Redmond en la que se recoge que “la información recogida a través de un servicio de Microsoft puede ser combinada con la información obtenida a través de otros servicios de Microsoft”.

Conclusión: Google se sale con la suya

Desde Google parecen estar más convencidos que nunca de que esta vez no hay razón para preocuparse, parecen hasta no entender por qué la noticia no se ha acogido de forma positiva. Tan convencidos están, de hecho, que ya han contestado a la carta de la UE diciendo que no van a retrasar la implementación de la nueva política de privacidad (que, insisten, es la misma), ya que eso no haría más que “confundir” a los usuarios.

A los que continúan todavía recelosos les da dos opciones. Por un lado, les recuerda que todavía pueden realizar búsquedas o ver vídeos en YouTube, por ejemplo, sin que Google recoja información sobre ellos, basta tan solo con no estar conectado en ese momento a la cuenta que el usuario tenga con la compañía. La otra opción es marcharse y llevarse todos los datos con ellos: “Todavía ofrecemos la liberación de datos si prefieres cerrar tu cuenta de Google y llevarte tus datos a cualquier otro lado”.

La conclusión es sencilla: esta vez Google no va a ceder ante las críticas porque, entiende, estas no están justificadas. Los cambios en la política de privacidad no son un nuevo Google Buzz, parecen querer dar a entender, pero quizá cuando todo se ponga en marcha sí lo sea. Uno de los problemas iniciales de Buzz fue cómo Google utilizó la información que tenía de los usuarios a través de Gmail sobre su interacción con otros contactos. Quizá ahora, cuando este cruce de datos se vuelva a realizar, pero de forma más amplia todavía, los usuarios que preferían tener sus cuentas en distintos servicios por separado vuelvan a arremeter contra Google.

Pero hasta el 1 de marzo, fecha en la que comenzará la implementación, no se sabrá. Hasta entonces, toca consultar toda esa información que Google tiene sobre cada uno y decidir qué se quiere borrar antes de que los datos se crucen y lleguen a lugares inesperados. Mejor prevenir los sustos.