El mundo contra Google Street View
16 ago 2010 | 10:26 CET
El servicio de mapas a pie de calle del buscador acumula demandas y prohibiciones en todo el planeta a raíz, sobre todo, de su recolección de información privada de ciudadanos a través de las redes wifi.
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El futuro: incierto, tortuoso y largo
¿Cuál es el futuro que le espera a Street View? ¿Logrará esquivar demandas y prohibiciones y convertirse en un servicio habitual o morirá en el intento? De momento, todo parece depender de si Google es capaz de probar que lo de sus coches fue efectivamente un error y, más importante, que no volverá a suceder.
Mientras tanto, los países que le prohíben su entrada a los vehículos de la compañía no hacen más que aumentar: el último que se ha sumado a la lista de países que han vetado la toma de fotografías por parte de Street View ha sido Portugal, que ha asegurado que Google incumple la normativa de privacidad lusa.
Otros lugares en los que los coches de Street View no sacar fotografías son Grecia y Suiza. Además, Austria se ha convertido en uno de los países más activos en la presión a la Unión Europea, pidiendo al organismo que endurezca las leyes de protección de datos para poder así ocuparse del caso Street View con más posibilidades de ganar.
Desde Google, por su parte, repiten una y otra vez que ellos cumplen todas las normativas de privacidad, y que las caras y matrículas (los aspectos más repetidos por los detractores de la herramienta) se desenfocan de forma automática al hacer la fotografía, de forma que no existen copias de las imágenes en las que no exista esa pixelación.
Las actitudes de los países y de Google hasta el momento no apuntan hacia una resolución rápida del conflicto: ni unos parecen querer conformarse con las explicaciones del gigante, ni los otros quieren ceder ante los gobiernos. Una cosa sí es segura: habrá Street View para rato.

