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Reportajes Ciberpoder

La Ley de Ciencia ante la encrucijada de la crisis

17 mar 2010 | 11:21 CET

Raquel C. Pico


El nuevo texto surge con la intención de fomentar la investigación como impulsora de la economía. Pero sus propuestas pueden quedarse en agua de borrajas si no traen consigo un apoyo real a la innovación y una apuesta decidida por la competitividad.

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El anteproyecto de ley recoge también la creación de la Agencia Estatal de Investigación, que tiene como objetivo el de lograr una gestión más eficaz de los recursos destinados a investigación y ciencia. Según la titular de Ciencia e Innovación, este nuevo organismo nace con la intención de llevar a cabo una gestión más “ágil, estable y eficiente”.

Críticas

Pero de nada sirven las mejoras en la gestión si se producen recortes en el presupuesto dedicado a investigación. Esta es una de las críticas más recurridas por parte de las voces discrepantes con la nueva ley y la actuación del Gobierno en materia de I+D+i. Según la Confederación de Sociedades Científicas de España (COSCE), que representa a más de 30.000 científicos del país, durante este año se ha sufrido un recorte financiero de los recursos que llegan directamente a los investigadores en forma de ayudas, becas o subvenciones.
De hecho, los datos aportados por este organismo sitúan en un 4,1% la reducción de los recursos dedicados a investigación en comparación con el año anterior y denuncia que no se haya ejecutado el 22,4% del presupuesto, lo que supone más de 1.500 millones de euros sin utilizar.

Según la COSCE, en el nuevo texto se echa de menos una apuesta prioritaria por la calidad, la internacionalidad y la competitividad; y en palabras de su presidente, Joan Guinovart, “no va a servir para darle a la ciencia española la competitividad global que requiere”. El panorama de la ciencia se presenta, según Guinovart, “desolador”, ya que “se enfrenta a una drástica reducción de sus recursos y a una propuesta de ley que no aporta soluciones a sus verdaderos problemas”.

En el Partido Popular ya tienen previsto hacerse eco de las reivindicaciones vertidas por parte de la COSCE, pidiendo explicaciones a Cristina Garmendia por no haber ejecutado más del 20% del presupuesto correspondiente al pasado año. De hecho, el principal partido de la oposición instará a la ministra de Ciencia e Innovación a que gaste el dinero que se le ha otorgado a su departamento, en una situación en la que la apuesta por la innovación puede resultar fundamental. El secretario general del Grupo Popular en el Congreso, José Luis Ayllón, criticó la actitud del Gobierno, en su opinión contradictoria, ya que a pesar de que su intención es la de basar el futuro de la economía en la ciencia, no ejecuta el presupuesto destinado a esta materia.

El anteproyecto de la nueva Ley de Ciencia, Tecnología e Innovación nace con propuestas interesantes, pero que de nada servirán si no responden a las necesidades que la economía española exige. En una inestable situación económica, en la que se ha perdido mucha competitividad, la innovación está llamada a ser un potente acicate de la recuperación que tanto se anhela.

Dicha recuperación pasa por convertir la investigación en rentabilidad, en hacer posible que el conocimiento generado por los científicos permita el progreso económico en nuestro país. Gracias a ello se podrá incrementar la eficiencia de la I+D+i y hacer que invertir en ella resulte atractivo para el sector privado. Las empresas innovadoras y el sector tecnológico tienen mucho que decir en el futuro de la economía española, por lo que el Gobierno no puede perder la oportunidad de fomentar su productividad.

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