Portugal, ese cercano desconocido
20 nov 2009 | 13:08 CET
A menos de una hora de vuelo de Madrid y a poco más de 500 kilómetros, Lisboa puede ser un objetivo más que estratégico para las tecnológicas españolas.
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“Se trata de un mercado con una mano de obra muy cualificada”, explica Crespo, que destaca como la cercanía del país a lo largo de la historia a Reino Unido hace que Portugal vaya muy por delante en cuestiones como implantación de prácticas de gestión o en dominio de idiomas.
Los portugueses se defienden estupendamente en inglés, un vacío que tienen por ejemplo a niveles generales los españoles, y que les convierte en un destino estratégico para inversiones muy concretas. “Les convierte en un destino de near-shore atractivo para el resto de países europeos”, explica Crespo.
El potencial de Portugal es por tanto considerable. Y además es un mercado casi natural para la producción española: los lusos están a tiro de piedra. Bien comunicados con regiones fronterizas, como Galicia (con quien el norte del país ya forma una región económica, con acuerdos en materia de educación y con una evidente proximidad linguística), y cada vez más cercanos (a pesar de las presiones políticas, el AVE España – Portugal está cada vez más próximo), llegar a Portugal es cada día más sencillo.
“La consideración de la península como unidad geoestratégica tiene implicaciones positivas para casi todos los sectores, el tecnológico no es una excepción”, reconoce Crespo interpelado sobre la costumbre de las grandes compañías de convertir su posicionamiento en la zona en una punta de lanza con el apellido ‘ibérico’. “En el pasado, una de las equivocaciones de las empresas españolas ha sido la de considerar exclusivamente a los directivos españoles como gestores de organizaciones ibéricas”, reconoce el directivo, que explica que la situación ha cambiado “en los últimos tres años, con muchas compañías ibéricas con directivos portugueses al frente”.
Portugal ya ha empezado a invetir en España y en hacer a sus compañías más visibles, ahora sólo queda a las empresas españolas no quedarse atrás. Portugal es un vecino desconocido pero con mucho potencial.
